- Por Ladera Sur, Emiliano Gullo
En medio del movimiento interminable de la ciudad de Buenos Aires, más de siete mil especies de plantas y 80 de aves encuentran su hogar en el Jardín Botánico de Buenos Aires. El lugar, inaugurado hace más de 120 años, es un patrimonio histórico nacional impulsado el arquitecto y paisajista Carlos Thays. Este es un recorrido por su naturaleza, singularidad e historia. Por Emiliano Gullo, desde Buenos Aires.
Amidst the endless movement of the city of Buenos Aires, more than seven thousand species of plants and 80 species of birds find their home in the Buenos Aires Botanical Garden. The place, inaugurated more than 120 years ago, is a national historical heritage site promoted by the architect and landscaper Carlos Thays. This is a tour of its nature, uniqueness and history. By Emiliano Gullo, from Buenos Aires.

Los autos se estrujan alrededor de una plaza en el barrio de Palermo. Es una plaza pero funciona más como rotonda para distribuir el tránsito hacia las zonas más caras de Buenos Aires. Algunos de los autos esperan -pegados como en la largada de una carrera- en el semáforo de la avenida Santa Fe, una de las avenidas más caudalosas de la ciudad. Muchos se van a desviar -de forma perpendicular- hacia avenida Libertador para llegar a un barrio de parques coquetos y embajadas europeas. Desde este mismo eje se bifurca -paralela- otra gran avenida que llega hasta el centro financiero.
Cars are squeezing around a plaza in the Palermo neighborhood. It is a plaza but it works more like a roundabout to distribute traffic towards the most expensive areas of Buenos Aires. Some of the cars wait – glued together as if at the start of a race – at the traffic light on Santa Fe Avenue, one of the busiest avenues in the city. Many are going to turn off – perpendicularly – towards Libertador Avenue to reach a neighborhood of charming parks and European embassies. From this same axis another large avenue branches off – parallel – and leads to the financial center.

Es hora pico de un día de semana y a escasos metros de esta multi esquina, mientras los caños de escape queman oxígeno y las bocinas invaden el sonido, una gavilán mixto observa -detenido como los autos- desde una rama alta como un tercer piso. Detrás del gavilán, no se apelmazan autos sino más de siete mil especies de árboles, arbustos, plantas, que componen -además de las casi 80 especies de aves– al Jardín Botánico de Buenos Aires, siete hectáreas de naturaleza en una zona donde confluyen 30 lìneas de colectivos y transitan unas 250 mil personas por día.
It’s rush hour on a weekday, and just a few meters from this multi-corner, while exhaust pipes burn oxygen and horns invade the sound, a mixed-species hawk observes – stopped like the cars – from a branch as high as a third floor. Behind the hawk, there are no cars crowded together, but more than seven thousand species of trees, bushes, and plants that make up – in addition to the almost 80 species of birds – the Buenos Aires Botanical Garden, seven hectares of nature in an area where 30 bus lines converge and some 250 thousand people pass through per day.

Todos los días, bajo las peores tormentas o el sol más calcinante, el señor Carlos Thays da la bienvenida apenas se traspasa el ingreso a su jardín. Fundido en bronce, su busto les recuerda a los 500 mil curiosos que entran por año que, detrás suyo, se abre su obra más recordada desde que llegó de Francia en 1889 para levantar el Parque Sarmiento de la provincia de Córdoba. La inauguró nueve años después, el 7 de septiembre de 1898. Casi cien años después, ya bautizado como Jardín Botánico de la Ciudad Carlos Thays, fue declarado patrimonio histórico nacional.
Como si se estuviera entrando a una dimensión desconocida -donde la diferencia entre dos mundos se percibe al dar el primer paso dentro del portal-, un aroma a selva y cantos de pájaros abrazan a los visitantes que, segundos antes, habían sido taladrados por los sonidos de frenadas y bocinas.
El primero de los jardines es de estilo romano. La simetría, el orden, la prolijidad y las grandes esculturas de mármol conforman estos primeros espacios que, a su vez, rodean a la casona principal del predio, donde vivió Thays y su familia. La residencia de dos pisos, de ladrillos a la vista y grandes ventanales, es hoy la sede administrativa del predio que depende del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Every day, under the worst storms or the most scorching sun, Mr. Carlos Thays welcomes you as soon as you enter the entrance to his garden. Cast in bronze, his bust reminds the 500 thousand curious visitors who enter each year that, behind him, opens his most remembered work since he arrived from France in 1889 to build the Sarmiento Park in the province of Córdoba. He inaugurated it nine years later, on September 7, 1898. Almost a hundred years later, already baptized as the Carlos Thays City Botanical Garden, it was declared a national historical heritage site.
As if one were entering an unknown dimension – where the difference between two worlds is perceived when taking the first step inside the portal – a jungle aroma and bird songs embrace visitors who, seconds before, had been pierced by the sounds of brakes and horns.
The first of the gardens is Roman style. Symmetry, order, neatness and large marble sculptures make up these first spaces that, in turn, surround the main house of the property, where Thays and his family lived. The two-story residence, with exposed brick and large windows, is today the administrative headquarters of the property, which depends on the government of the City of Buenos Aires.

Pegado y largo como un apéndice se despliega el invernadero mayor que, lamentablemente, no es posible visitar ya que permanece todo el tiempo cerrado con candado. En los paseos, diferenciados por continentes, aparecen más de 1500 especies vegetales. Plantas, árboles y arbustos de África, América del Norte, América del Sur, Asia, Oceanía, Europa.
Además, muchas de las 350 especies de aves que habitan en esta ciudad se pueden observar en el jardín botánico. Según el sitio Ebird, son exactamente 99 las especies que revolotean en el Carlos Thays.
The largest greenhouse, which unfortunately cannot be visited as it remains locked at all times, is attached and long like an appendage. The walks, divided by continent, feature more than 1,500 plant species. Plants, trees and shrubs from Africa, North America, South America, Asia, Oceania and Europe.
In addition, many of the 350 bird species that live in this city can be observed in the botanical garden. According to the Ebird website, there are exactly 99 species that fly around the Carlos Thays.

Cualquier día se pueden encontrar palomas, loros, zorzales colorados, calandrias, benteveos, e incluso el anambé negro. Además de rapaces como el gavilán mixto y caburé chico, entre otros. Juan José Bonanno, integrante de Aves Argentinas, explica que “por ser un pulmón verde -a pesar de no ser natural obviamente y no estar buscando restaurar flora nativa- hay un buen número de especies. Son en general especies resilientes que se adecúan perfectamente a los ritmos urbanos. También albergan temporalmente a especies migratorias como el suirirí real y el cortarramas”.
A su vez, el mariposario atrae muchos insectos que atraen aves insectívoras. Muy cerca de ahí también se pueden visitar -por fuera- huertas y bibliotecas porque, al igual que el invernadero y el mariposario, no suelen estar abiertas al público.
Formada en Letras y Filosofía, Sonia Berjman fue la curadora de la mayor exposición sobre Carlos Thays en Buenos Aires. Dice sobre la obra del paisajista en el jardín botánico. “La acción de Thays de incorporar vegetación sudamericana, de responder a las necesidades de distintos sectores de la población, de considerar cada caso en sí mismo, en fin, de tener en cuenta al contexto, dio a cada una de sus creaciones una singularidad que el paso del tiempo ha acentuado”.
Berjman explica que “esa acción fue asumida desde una perspectiva local que nos permite, además, aquilatar a Thays como quien fue más allá que sus contemporáneos argentinos, precursor en los hechos del nacionalismo cultural que surgió en las primeras décadas de este siglo”.
Any day you can find pigeons, parrots, red thrushes, larks, benteveos, and even the black anambé. In addition to birds of prey such as the mixed sparrowhawk and the small caburé, among others. Juan José Bonanno, a member of Aves Argentinas, explains that “because it is a green lung – despite not being natural obviously and not seeking to restore native flora – there are a good number of species. They are generally resilient species that adapt perfectly to urban rhythms. They also temporarily house migratory species such as the royal suirirí and the cortabrambras”.
In turn, the butterfly house attracts many insects that attract insectivorous birds. Very close to there you can also visit – from the outside – orchards and libraries because, like the greenhouse and the butterfly house, they are not usually open to the public.
Trained in Literature and Philosophy, Sonia Berjman was the curator of the largest exhibition on Carlos Thays in Buenos Aires. She says about the landscaper’s work in the botanical garden: “Thays’ action of incorporating South American vegetation, of responding to the needs of different sectors of the population, of considering each case in itself, in short, of taking into account the context, gave each of his creations a singularity that the passage of time has accentuated.”
Berjman explains that “this action was assumed from a local perspective that also allows us to assess Thays as someone who went beyond his Argentine contemporaries, a precursor in the facts of the cultural nationalism that emerged in the first decades of this century.”

Para convertirse en el director de los jardines y paseos de Buenos Aires de fines del Siglo XIX, Carlos Thays tuvo que ganar un concurso público. Compitió con otros seis profesionales, frente a los que se impuso con total autoridad. Un diario de la época -recuperado por Berjman- decía sobre la elección de Thays.
“La dirección de parques y paseos en todas las capitales está ocupada por verdaderos especialistas, hombres que sólo después de una dedicación de largos años y estudio profundo de lo concerniente al ramo, han osado aspirar a ponerse al frente de tan delicada repartición, a la que está confiado el embellecimiento de los sitios de recreo y no insignificante parte de la higiene de las ciudades. Hasta ahora esta rama de la administración pública entre nosotros ha tenido un carácter puramente empírico y deficiente, y es hoy que, por primera vez se saca a concurso la provisión del puesto de director sobre la base de rendir pruebas completas de suficiencia…”.
Thays mantuvo su puesto durante 22 años. Y si bien su obra más recordada por el público general es el Jardín Botánico de Buenos Aires, el arquitecto y paisajista trabajó para remodelar y construir muchos de los parques y plazas de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires.
To become the director of the gardens and promenades of Buenos Aires at the end of the 19th century, Carlos Thays had to win a public competition. He competed with six other professionals, against whom he won with total authority. A newspaper of the time – recovered by Berjman – said about Thays’ election:
“The direction of parks and promenades in all the capitals is occupied by true specialists, men who only after a long dedication and deep study of what concerns the branch, have dared to aspire to put themselves at the head of such a delicate division, to which is entrusted the beautification of the places of recreation and not insignificant part of the hygiene of the cities. Until now this branch of public administration among us has had a purely empirical and deficient character, and it is today that, for the first time, the provision of the position of director is put out to tender on the basis of complete proof of sufficiency…”.
Thays held his position for 22 years. And although his most remembered work by the general public is the Botanical Garden of Buenos Aires, the architect and landscaper worked to remodel and build many of the parks and squares in the city and province of Buenos Aires.

Los parques 3 de Febrero, Los Andes, Ameghino, Colón, Patricios, Chacabuco, Pereyra, Centenario, Lezama, Avellaneda, Alvear; plazas del Congreso, de Mayo, Rodríguez Peña, Solís, Castelli, Brown, Balcarce (merece destacarse la del Teatro Colón, hoy perdida) y jardines en hospitales, regimientos, edificios públicos, arbolado de calles (150.000 ejemplares) y etc. etc.
Antes de sentarse a diseñar el futuro jardín Botánico, Thays recorrió gran parte del país. A través de sus viajes estudió meticulosamente toda la flora característica de cada zona, de cada región, de cada provincia. Por eso hoy se pueden observar especies de árboles y arbustos del noroeste argentino como el cedro tucumano y el quebracho colorado, como -al este- plantas pequeñas como la yerba mate, típica de Misiones, apachos, jacarandás, palos borrachos, casias, Ibirá-pitá, timbo, cedros, palmeras, helechos, orquídeas, bromeliáceas, araucarias, incienso, ambay. También cipreses de la Patagonia argentina, además de araucarias, podocarpus, maitén, ciprés, hayas, fuschias y escallonias.
The parks of 3 de Febrero, Los Andes, Ameghino, Colón, Patricios, Chacabuco, Pereyra, Centenario, Lezama, Avellaneda, Alvear; the plazas of Congreso, de Mayo, Rodríguez Peña, Solís, Castelli, Brown, Balcarce (the Teatro Colón square, now lost, deserves to be highlighted) and gardens in hospitals, regiments, public buildings, street trees (150,000 specimens) and so on etc. etc.
Before sitting down to design the future Botanical Garden, Thays travelled around a large part of the country. Through his travels he meticulously studied all the characteristic flora of each area, each region, each province. That is why today we can see species of trees and shrubs from the northwest of Argentina such as the Tucuman cedar and the red quebracho, as well as – to the east – small plants such as yerba mate, typical of Misiones, apachos, jacarandas, palo borrachos, cassias, Ibirá-pitá, timbo, cedars, palm trees, ferns, orchids, bromeliads, araucarias, incense, ambay. Also cypresses from Argentine Patagonia, in addition to araucarias, podocarpus, maitén, cypress, beech, fuschia and escallonia.

Perderse en los jardines del Botánico puede volverse una experiencia similar a la de estar de viaje. No sólo por los turistas que suelen transitar los caminos de piedras molidas con polvo de ladrillo. Con un poco de suerte y al amparo de gigantescas Tipas y Ficus, se puede llegar a perder -por un rato al menos- la sensación de caos absoluto que taladra la vida en esta ciudad.
Getting lost in the Botanical Gardens can become an experience similar to being on a trip. Not only for the tourists who usually walk along the paths of crushed stones with brick dust. With a little luck and under the protection of gigantic Tipas and Ficus, you can get away – for a while at least – from the feeling of absolute chaos that permeates life in this city.
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