El nuevo museo de Frida Kahlo revela cartas inéditas y secretos de su vida íntima

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En Ciudad de México abrió el Museo Casa Kahlo, un espacio que exhibe cartas, fotografías y objetos nunca antes vistos de la icónica pintora mexicana. Una noticia positiva para la cultura y el arte de América Latina, que ofrece una mirada íntima a la vida de la artista.

El 27 de septiembre de 2025, abrió sus puertas en la Ciudad de México el Museo Casa Kahlo, ubicado a tres cuadras de la famosa Casa Azul. Esta nueva institución cultural se levanta en la llamada Casa Roja, propiedad de la familia Kahlo durante cuatro generaciones, y revela aspectos poco conocidos de la vida de la pintora.

El sótano del museo, que fue el refugio más sagrado de Frida, exhibe ahora colecciones personales, cartas y fotografías inéditas. Estos documentos muestran una faceta diferente de la artista: cariñosa, generosa y con sentido del humor, en contraste con la imagen solemne y dolorosa que suele destacarse de su biografía.

Fotografía de Rafael Gamo for Rockwell Group

Diseñado por Rockwell Group, el patio de la Casa Roja ha sido restaurado para reflejar las diversas generaciones que vivieron en la casa. Un joven árbol de toronja, tema del mural de Frida en la cocina, se encuentra en una maceta de piedra de Cantera, elaborada por los famosos talladores de piedra de la ciudad de Escolásticas. Frente al árbol, un tallado en el piso de piedra representa una de las alfombras personales de Cristina Kahlo que solía estar en la entrada de la casa, dando la bienvenida a todos. 

El recorrido incluye también un árbol genealógico familiar, piezas tempranas de su arte y recuerdos recopilados por su hermana Cristina. Entre las obras expuestas se encuentra un bodegón titulado Charola de amapolas y el único mural conocido de Frida, ubicado en la cocina.

Gran parte de la colección, incluidas las cartas enviadas entre Kahlo y su familia, procede de un archivo que Isolda Pinedo Kahlo, la hija de Cristina, acumuló durante décadas en la Casa Roja, donde vivía. Otras cartas fueron cedidas por el Museo Nacional de Mujeres en las Artes de Washington, que conserva un tesoro de escritos de Frida Kahlo que ella dejó a su médico tras su muerte. 

En conjunto, el volumen de la correspondencia es tan grande (según algunas estimaciones, Kahlo escribía dos o tres cartas cada día de su vida) que los expertos la consideran ahora tanto una productora de literatura como una pintora.

“(Con sus cartas) descubrimos que su familia era extremadamente importante para Kahlo”, sostiene Luis-Martín Lozano, destacado estudioso de Kahlo y exdirector del Museo de Arte Moderno de México. “No importaba que tuviera una vida internacional muy interesante, que fuera artista, que fuera comunista, que tuviera relaciones bisexuales. Tenía una familia que era su ancla”.

Como experto, esto resulta interesante porque explica muchas cosas que suceden en las pinturas. El simbolismo de muchos aspectos de sus pinturas está relacionado con estos afectos personales”, continúa.

Este museo reafirma el valor de Frida Kahlo como ícono mundial, cuyo legado sigue influyendo en el feminismo, los derechos sociales y la historia del arte.

Fuente: Artículo original por David Shortell en Nationalgeographicla.com


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