Mujeres raizales: guardianas de corales y manglares frente al cambio climático

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Majanna Powell y Diana Ortiz participan en proyectos que implementan soluciones basadas en la naturaleza para proteger su territorio de los desastres. Tanto Powell como Ortiz tienen una misión en común: devolverle la vida a los ecosistemas que sostienen y protegen la isla de San Andrés. Su labor además representa un acto de resistencia frente a los embates del cambio climático y una muestra de que las comunidades pueden liderar la gestión del riesgo de desastres en sus territorios.

En la isla de San Andrés, a más de 700 km del continente colombiano, mujeres raizales como Majanna Powell y Diana Ortiz lideran proyectos de conservación que devuelven vida a los corales y manglares. Su misión es clara: proteger su territorio del cambio climático a través de soluciones basadas en la ciencia y en el conocimiento local.

Los corales, primera línea de defensa, son capaces de reducir hasta un 95% la energía de las olas antes de que lleguen a la costa. Powell, miembro de la Blue Indigo Foundation, trabaja en guarderías marinas y programas de restauración que han cultivado más de 160.000 fragmentos, fundamentales para mantener la tercera barrera coralina más extensa del mundo.

Los manglares, segunda muralla natural contra huracanes, frenan la erosión y sostienen la biodiversidad. Ortiz, voluntaria en el Parque Regional Old Point, participa en jornadas de reforestación que ya han sembrado miles de plántulas. Estos ecosistemas, además de ser vitales para el medio ambiente, son espacios culturales y de memoria para la comunidad raizal.

La historia demuestra que la comunidad local es clave, ya que desde niños y jóvenes hasta pescadores se han unido a esta cruzada. Su participación asegura no solo la restauración, sino también la continuidad de un modelo de vida que integra cultura, naturaleza y tecnología de manera sostenible.

En tiempos donde los huracanes aumentan en frecuencia e intensidad, este ejemplo de San Andrés es una noticia positiva que inspira a toda Latinoamérica. La labor de estas mujeres es un llamado a cuidar el planeta y a reconocer que la resiliencia también nace de la unión entre saberes tradicionales y ciencia moderna.

Fuente: Artículo original por María José Mejía Jay en Laderasur.com


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